lunes, mayo 11, 2015

Cuando un paciente dice que no puede pagar mucho: ¿qué sucede?

Entre la voz popular se dice que todo proceso de psicoterapia o psicoanálisis es altamente costoso. También se dice que una sesión debe costar entre $500 a $1000 o a veces más. Incluso también se dice que entre mayor es el precio monetario, mayor es el resultado de la sesión, su técnica y el profesional. ¿Es esto cierto?

El escenario que ha posibilitado estas ideas proviene del capitalismo, donde cualquier persona puede comprar cualquier cosa: la felicidad por ejemplo.Y sobre estas ideas emerge un problema en donde le atribuimos al dinero la capacidad de definir el valor de la vida. Pensemos entonces que siguiendo esta lógica, tenemos el porqué se cree que a mayor costo monetario de la sesión, "mejores" resultados se obtendrán. Uno de los problemas que resultan de esto, y se vuelve tendencia en estos días, es la interrupción y negación al proceso al no cubrir la cuota para adquirir ese producto que el paciente piensa comprar.


¿Qué pasa cuando un paciente dice que no puede pagar mucho? Desde la premisa del párrafo anterior, parece imposible resolver esta pregunta, por que su lógica dice: si el paciente no paga la cuota, no puede estar en sesión. La manera en que podemos solucionar esta pregunta, es salir del paradigma donde el paciente está comprando algo y plantear nuevamente la función del dinero por un lado y del otro lado el pago que hace el paciente con su hacer de cada sesión.

Haré uso de un ejemplo, que aunque limitado en su contenido, puede explicar un entendimiento del dinero en las sesiones. En ocasiones cuando alguien se reúne con alguien como un amigo, colega, familiar u otro, hacemos un pequeño acuerdo donde alguien dice que pondrá su hogar, un lugar, un tiempo: un escenario; mientras que el otro acuerda traer algo más, quizás algo para comer o beber, alguna herramienta o artilugio o cualquier otra cosa que también posibilite le de vida a esa reunión. Llevando este ejemplo al espacio del psicoterapeuta o psicoanalista, podemos entender que el dinero resulta como ese aditamento que posibilita algo en la sesión. Por ende, cada paciente tendrá una manifestación de su participación distinta. Habrá quienes participen con $50 pesos, otros que participen con $500 pesos y otros que aporten con algo más. El dinero entonces no compra un producto. Es una participación; la que quiere dar el paciente, que da de que hablar con respecto a su intención por la sesión.

Ahora, poniendo atención al pago que se hace en sesión, hay que decir que cuando comienza un proceso del alma, ambos pagan. Psicoterapeuta o psicoanalista, también pagan. Ellos también participan, colocan algo que posibilita la sesión. Y ante esto podemos entender mejor el ejemplo que use anteriormente.

Regresemos una vez más a la pregunta del qué sucede cuando un paciente dice que no puede pagar mucho. ¿Qué estamos escuchando? Eso es a donde colocamos nuestra atención y conocer a qué se refiere con pagar mucho o poco. ¿Habla que la participación monetaria será de cierta manera?, o bien, ¿habla de su acción en la sesión? Ya que en la respuesta de índole monetario, es algo que se comprende y se sabe que el número es a razón de su individualidad y no de un valor en mercado; mientras que si se habla de su acción con la sesión, entonces se puede conocer sus intenciones con el proceso. Un paciente en ocasiones trae consigo sólo $50 pesos en el bolsillo, pero trae también consigo toda la intención, de su vida, por hacer algo en cada sesión y lo hace.Y eso, si que vale.

Quedémonos con la siguiente linea para su análisis: El psicoanálisis vale lo que vale, porque cuesta lo que cuesta.