viernes, mayo 08, 2015

El sueño y lo que nos dicen

A diferencia de lo que popularmente se piensa, todo sueño tiene un contenido de interés para la persona; ya que es un mensaje que cada quien trata de construir a través de lo que sucede en el sueño. Es decir, que la mayoría de las personas cree que los sueños son solo pensamientos disparatados, aleatorios, sin causas ni consecuencias; un repositorio del sin sentido de nuestra mente. La realidad es otra, todo sueño tiene un mensaje, un problema y así mismo, una solución.

Sad man holding pillow


Antes de explicar esta última oración, será importante explicar porque existe la creencia del sinsentido del sueño como parte misma del fenómeno del intento de elaboración de nuestra mente de dicho mensaje.

Las personas no somos todo lo que creemos saber. Tenemos grandes lagunas de lo que somos. Pensar que solo somos lo que sabemos , es como creer que el mundo es solo lo que nuestros sentidos (corporales) nos enseñan. Entonces, es aquí donde encontramos algo fascinante de la humanidad: nuestra mente (psi: significa mente o alma) tiene un interés por no dejar ningún cabo suelto. Todo lo quiere procesar para su existencia, haciendo uso de sus mejores habilidades para realizarlo. En esto incluye ( ¡y vaya que en gran medida!) el dar trato a lo que nos sucede en la vida de cada uno, comenzando por aquello que es de mayor interés indistintamente de cual sea dicho interés. Es aquí donde la mente tiene la capacidad de elaborar algo que llamamos sueño, que intenta darle un trato a todas esas cosas. No es una labor fácil, por que de serlo, se resolvería de cualquier otra mínima y eficiente manera. Parece ser que entonces ese "disparate", en nuestro entender de un sueño, resulta ser uno de las mejores intentos de nosotros para atender cierto tema.

Los contenidos dentro de un sueño pueden ser infinitos en su representación, lo importante es entonces encontrar que se está tratando de atender con ese sueño. Entonces, aquí se abre una posibilidad enorme para las personas para conocerse.

Cada sueño entonces tiene un contenido singular para el sujeto. Hacemos uso de una infinidad de elementos dentro del sueño para abordar el tema central, incluso haciendo uso de otros representantes o también combinándolos. La razón de porque el sueño no resulta siempre "directo" y transparente, es por otra infinidad de acontecimientos en la persona que lo inhiben para su trato directo: puede ser miedo, terror, vergüenza, incomodidad, dolor, tristeza, ansiedad, inseguridad, etc. En el cruce de estos fenómenos, damos cuenta el porque la gente perpetua la idea que los sueños son nada.

Pensemos por un momento en aquel cuento del rey y su traje maravilloso. En el cuento encontramos una historia en la que un sastre le promete la prenda mas maravillosa a su majestad, la cual resulta ser un engaño posibilitado por el mismo rey para sostener una imagen perfecta de el y la prenda. Resulta entonces que la multitud también perpetua este engaño, continuando con el supuesto que el rey es esa gran imagen maravillosa. Es aquí donde alguien ajeno a este engaño, un niño, es quien transmite un mensaje genuino que osa atentar contra la imagen del rey: el rey esta desnudo. El rey está (y ha sido) descubierto. En este cuento podemos encontrar dos lecciones. La primera es la ejemplificación del porque la gente perpetua un engaño (en el cuento el engaño de la prenda y en vida real, que un sueño es nada), ya que en ambas situaciones la multitud también atenta contra su propia posición respecto al juego: pueden perder la cabeza; también se exponen a descubrirse frente a algo que sienten amenazante. La segunda lección es aquello que sucede con el niño y su mensaje: es a través de ese mensaje donde se posibilita el desengaño y que atiende directamente a la situación que sucede; es decir, en el cuento se requiere de esa posición ajena a un primer paradigma para poder posibilitar algo más y en nuestros sueños, esta es la labor del sueño: transmitir un mensaje, que esta distante al que creemos, para poder posibilitar una nueva situación. Un sueño resulta ser entonces como aquel niño que nos pone un mensaje, para poder atender algo y es ahí donde existe una gran oportunidad de conjeturar un mejor desenlace.